Como una de las dos nuevas abogadas de inmigración contratadas recientemente, Kaite Hogan se incorporó este verano al Wasatch Immigration Project, ampliando la capacidad de la organización para brindar servicios legales y alcance comunitario en el Wasatch Back.
Para Hogan, el camino hacia el derecho estuvo impulsado por un firme compromiso de luchar por la justicia. Se describió a sí misma como una niña decidida y franca, con mucha furia y enojo — emociones que, bromeó, primero tuvieron que manejar sus padres. Con el tiempo, esa intensidad se convirtió en un sentido de propósito: aprendió a dirigir esa misma persistencia a defender a otras personas y buscar formas de generar cambios cuando veía alguna injusticia.
Hogan creció en Utah después de mudarse desde el estado de Washington durante su adolescencia. Para su penúltimo año de preparatoria, a Hogan ya le gustaba el debate, y encontró inspiración en su abuelo, un abogado reconocido que trabajó en los famosos casos de Ted Bundy y Mark Hofmann.
Escuchar sobre su carrera y el impacto que tuvo en su comunidad le ayudó a formarse una idea de lo que una abogada puede hacer por los demás, dijo, y consolidó el derecho como su rumbo profesional.
“Creo que ser abogada te da la oportunidad de ayudar a casi cualquier comunidad,” dijo. “Una vez que tienes tu título en derecho, realmente puedes trabajar en cualquier área relacionada con el acceso a la justicia.”
En la Universidad Estatal de Utah, Hogan estudió redacción técnica y profesional, un programa que le enseñó a escribir con claridad y a comprender materiales complejos. Dijo que esas habilidades le dieron una base sólida para una carrera en derecho, donde la precisión y la estructura son esenciales.
Mientras vivía en Logan, fue voluntaria a través del centro de servicio de la universidad, apoyando programas de acceso a alimentos y ofreciendo tutoría a estudiantes de inglés. Durante los veranos, trabajó en un preescolar financiado con una beca para trabajadores agrícolas migrantes, cuidando a los niños mientras sus padres estaban en el trabajo. También fue voluntaria en la Escuela Primaria Guadalupe en Salt Lake City.
“Ese también fue un momento muy decisivo,” dijo. “Me encanta trabajar con niños, así que ese trabajo realmente me empujó hacia la inmigración.”
El momento que consolidó su interés en el derecho migratorio llegó mientras escuchaba un episodio ganador del Premio Pulitzer del pódcast “This American Life” sobre la frontera entre Estados Unidos y México. La historia, dijo, le abrió los ojos a lo complejo y disfuncional que puede ser el sistema. Después de eso, comenzó a participar en más programas de enseñanza de inglés y a buscar más maneras de apoyar a familias inmigrantes.
“Me encantó conocer a personas de todo el mundo, y a través de ese trabajo pude ver lo beneficiosa que es una comunidad global,” dijo, “y lo beneficioso que es aprender de todos los que vienen de distintos lugares del mundo.”
La escuela de derecho le dio a Hogan experiencia práctica en varias áreas de inmigración, desde más voluntariado con organizaciones como No More A Stranger Foundation, hasta práctica privada y casos de negocios, además de una pasantía en Catholic Community Services, donde ayudó a preparar el caso de asilo para un joven de 13 años de Afganistán. Dijo que trabajar en cada paso del proceso confirmó que era el camino correcto para ella — que disfrutaba la investigación, las solicitudes y, sobre todo, conectar con los clientes.
En el Wasatch Immigration Project, Hogan y la también nueva abogada Jessica Hamilton se están enfocando en casos de inmigración familiar mientras continúan construyendo una base más amplia.
“Como abogadas nuevas estamos tratando de hacer mucho para poder aprender lo básico,” dijo Hogan. “Tal vez en el futuro nos enfoquemos en un área más particular, pero por ahora estamos ampliando nuestro trabajo.”
En línea con su gusto por trabajar con niños, a Hogan le atraen particularmente los casos que involucran a menores no acompañados y el Estatus Especial de Inmigrante Juvenil, así como las visas U, visas no-inmigrantes para víctimas de delitos, y las solicitudes de asilo.
“Cuando eres joven, esas experiencias traumáticas realmente se quedan contigo,” dijo Hogan. “Que haya alguien más en la comunidad que esté ahí para ellos y que les muestre que se preocupan por su bienestar puede, ojalá, limitar al menos un poco la experiencia traumática.”
Dijo que le gusta trabajar en casos de visa U por su estructura y proceso claro, mientras que el asilo ofrece una perspectiva más amplia sobre los asuntos globales y las vidas de quienes buscan protección — tanto a través de las experiencias de sus clientes como de la investigación involucrada.
“Las solicitudes de asilo me hacen ser una mejor ciudadana global,” dijo, y agregó que ayudar a personas en situaciones vulnerables le permite mostrarles que hay quienes se preocupan por su seguridad y quieren que se sientan bienvenidos aquí.
“Hay una enorme necesidad en los condados de Wasatch y Summit,” dijo. “Es muy bonito ver cómo la gente toma su conexión con la inmigración y construye algo desde cero, y luego ver cómo la comunidad llega para apoyar.”
Aunque el trabajo puede ser emocionalmente pesado, Hogan dijo que es profundamente gratificante.
“Me enojo por las cosas difíciles que están pasando,” dijo. “Pero puedo ir a mi trabajo de nueve a cinco y hacer algo al respecto. Aunque sea solo una persona, puedo marcar una diferencia.”
Para quienes podrían beneficiarse de ayuda legal pero dudan en pedirla, Hogan enfatizó que el Wasatch Immigration Project es un lugar seguro y acogedor.
El Wasatch Immigration Project prioriza a residentes de los condados de Summit y Wasatch, pero ofrece referencias cuando no puede asumir un caso.
Para más información o para programar una consulta, comuníququese con Wasatch Immigration Project al 801-683-9613 o visite wasatchimmigrationproject.org.
