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Ketzel Morales leads a presentation about immigration at the Park City Library. Credit: Jonathan Herrera/Park Record

A principios de los años 2000, la mariposa monarca se convirtió en un símbolo poderoso de la justicia migrante en Estados Unidos, con su travesía transfronteriza reflejando la experiencia de los migrantes.

Cada año, cientos de millones de mariposas monarca emprenden un recorrido de entre 3,000 y 5,000 kilómetros, dejando atrás las zonas más al norte de Estados Unidos y Canadá para llegar al centro de México o a los bosques costeros de California. Para seres tan frágiles, con alas casi sin peso, es una hazaña de resistencia que ha continuado durante milenios.

Las monarcas que realizan este viaje son conocidas como la “super generación”. A diferencia de las cuatro o cinco generaciones de corta vida que las preceden cada año —y que sobreviven solo unas semanas mientras avanzan hacia el norte y pasan el cargo a la siguiente generación—, la super generación puede vivir hasta ocho meses. Esa vida prolongada les permite hacer el largo vuelo hacia el sur, soportar el invierno en colonias agrupadas y comenzar de nuevo el recorrido hacia el norte en primavera.

Para muchos migrantes, su travesía también es un acto de sacrificio. Dejan atrás hogares, comunidades y todo lo que conocen en busca de una vida mejor, no solo para ellos mismos, sino también para sus hijos, familias y futuras generaciones. Muchas veces, significa dejar a un lado sueños personales para sentar las bases de los demás, un camino que se sostiene con las alas de la resiliencia generacional.

El miércoles por la tarde, un caleidoscopio de miembros de la comunidad se reunió en la Biblioteca de Park City para una presentación sobre el proceso migratorio, términos clave y cómo puede impactar a la región.

“Ver el estacionamiento lleno fue la primera señal de que esto se necesitaba y de que la gente también lo siente,” dijo la residente de Park City, Jaime Bercuson. “Reconforta, ¿no? Me llena de orgullo por la comunidad”.

Los asistentes subieron al tercer piso de la biblioteca, ocupando rápidamente los 80 asientos disponibles. Se trajeron más sillas, Y al poco tiempo, hasta el espacio en la parte trasera se llenó, obligando a algunos a permanecer de pie

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Wednesday’s Undocu-Ally presentation filled the community room at the Park City Library. Credit: Jonathan Herrera/Park Record

La presentación, titulada Being an Undocu-Ally”, fue dirigida por Ketzel Morales y el Wasatch Immigration Project. Maggie Abuhaidar, directora ejecutiva y abogada voluntaria de la organización, abrió la noche presentando a la entidad sin fines de lucro, que ofrece servicios migratorios gratuitos o de bajo costo a personas que viven y trabajan en el Wasatch Back.

“Los cambios recientes en la política y la aplicación de la ley migratoria han impactado enormemente a la comunidad inmigrante y, como resultado, a nuestra comunidad en general,” dijo. “Los estudios muestran que las personas que tienen representación legal tienen cinco veces más probabilidades de evitar la deportación o conseguir un beneficio migratorio. Así que en (Wasatch Immigration Project) estamos, literalmente, tratando de cambiar las probabilidades para quienes viven y trabajan en nuestra comunidad”.

El Wasatch Immigration Project se enfoca principalmente en brindar representación legal directa, pero la educación comunitaria también es una parte clave de su trabajo. Gran parte de esa educación va dirigida a los clientes, particularmente mediante presentaciones de Conozca Sus Derechos que ayudan a las familias a entender y proteger sus derechos. La presentación del miércoles, sin embargo, tomó un enfoque distinto, dirigiéndose a la comunidad en general de Park City.

“Somos afortunados de vivir aquí en Park City, en una comunidad donde la gente reconoce y valora las contribuciones de la comunidad inmigrante,” señaló Abuhaidar, agregando que, desde las elecciones, la organización ha recibido incontables ofrecimientos de voluntariado y preguntas sobre cómo apoyar mejor a amigos, vecinos, compañeros de trabajo, empleados y familias.

“La presentación de esta noche es para quienes nos llamaron y nos dijeron: ‘¿Qué puedo hacer ahora?’”, comentó.

Abuhaidar presentó a Morales, quien actualmente trabaja como enlace comunitario en la escuela Jeremy Ranch Elementary y participa en las juntas directivas de Recycle Utah, Summit Community Gardens and Eats, Swaner Preserve y Hope Alliance.

Morales creó por primera vez la presentación Undocu-Ally junto a su compañero de Park City High School, Luis Rodríguez, mientras ambos realizaban prácticas en el Inclusion Center de Utah State University, el cual cerró este año tras la eliminación de programas de diversidad, equidad e inclusión en el estado.

Comenzó abordando la terminología que suele usarse en lugar de “indocumentado”.

“Cuando la gente usa los términos ‘illegal’ o ‘illegal aliens’, deshumaniza a las personas”, explicó Morales.

En cambio, palabras como “indocumentado” o “sin documentos” reconocen la realidad de las personas sin criminalizar su existencia. Muchos suponen que las personas indocumentadas simplemente cruzaron la frontera de forma incorrecta, pero Morales señaló que la verdad es más compleja, citando estadísticas que muestran que muchos ingresaron con visas y documentación adecuadas.

“Ser indocumentado no es un acto criminal, es una infracción civil, muy parecida a una multa de tránsito o de estacionamiento,” dijo.

También repasó algunos términos clave, como The Dream Act, una serie de propuestas legislativas diseñadas para proporcionar un camino hacia la residencia legal y eventual ciudadanía a inmigrantes indocumentados que fueron traídos a Estados Unidos antes de los 16 años. Quienes se beneficiarían de esta legislación son conocidos como Dreamers, un término que enfatiza su aspiración de pertenecer plenamente al país en el que crecieron.

Otro es el programa de Deferred Action for Childhood Arrivals (DACA), introducido en 2012, que permite a ciertos Dreamers acceder temporalmente a protección contra la deportación y autorización para trabajar legalmente, aunque no otorga un estatus legal permanente ni una vía hacia la ciudadanía. Ambos conceptos son centrales en la conversación nacional sobre la juventud inmigrante y el debate en curso sobre la reforma migratoria.

El Temporary Protected Status (TPS) es otro término común en este momento, dijo Morales. Este año, la Corte Suprema permitió al gobierno de EE.UU. revocar esas protecciones a unas 350,000 personas venezolanas, un giro significativo en la política migratoria que dejó a muchas familias en la incertidumbre.

En Utah existen algunas protecciones y programas a los que pueden acceder personas indocumentadas. Históricamente, el Programa Bracero de 1942 permitió a trabajadores mexicanos laborar temporalmente en Estados Unidos, sentando las bases de los sistemas modernos de trabajadores invitados, como el programa H-2B.

Hoy en día, señaló Morales, el programa H-2B continúa de manera limitada, ofreciendo visas únicas para empleos estacionales no agrícolas. Otra ruta es el programa J-1, muy usado en Park City para la fuerza laboral temporal, que trae a estudiantes y trabajadores internacionales para un intercambio cultural y empleo temporal. Sin embargo, tiene límites estrictos de tiempo y cambios recientes han complicado el proceso para algunos países.

Utah también es uno de los pocos estados que ofrece una tarjeta de privilegio de conducir, que permite a algunos residentes indocumentados manejar legalmente incluso sin estatus migratorio completo, dijo Morales. En educación superior, la Ley HB 14 garantiza que estudiantes indocumentados puedan pagar matrícula estatal en universidades y colegios de Utah, mientras que en muchos otros estados se les obliga a pagar tarifas más altas de no residentes.

Es importante destacar, agregó Morales, que los estudiantes indocumentados no tienen acceso a ayuda financiera federal, y muchas becas institucionales también están restringidas. La forma más efectiva de apoyarlos suele ser mediante fondos privados o becas comunitarias específicamente creadas para incluir a estudiantes indocumentados y DACA.

Además, según la ley federal, la educación pública de K-12 no puede ser negada a niños indocumentados, asegurando que todo menor tenga derecho a asistir a la escuela sin importar su estatus migratorio.

Aunque existen ciertos beneficios y protecciones, en la práctica la realidad es mucho menos clara —especialmente en el clima político actual—, señaló Morales. El aumento de la actividad de ICE en todo el país, junto con reportes de operativos en escuelas, iglesias y otros lugares antes considerados santuarios, ha generado más incertidumbre y temor dentro de las comunidades inmigrantes.

Una conductora de autobús escolar comentó que muchos estudiantes le han confiado su preocupación de que ICE pueda ingresar a sus escuelas. Aunque la política del distrito escolar afirma que no se comparte información personal de estudiantes o sus familias con autoridades migratorias, el miedo a la seguridad sigue siendo una preocupación constante para niños y padres.

Abuhaidar dijo que en Park City se han confirmado arrestos específicos, pero no ha habido redadas de ICE. Sin embargo, con el aumento de fondos federales para contratar y retener a más agentes, junto con el creciente número de agencias policiales que participan en acuerdos con la institución — 11 en Utah hasta ahora, incluyendo la Oficina del Sheriff del Condado de Wasatch —, se espera que la actividad de ICE en el estado aumente.

“Se han reportado casos legítimos de personas que, haciéndose pasar por agentes, han fingido arrestar a personas —en su mayoría mujeres— para agredirlas sexualmente,” dijo Karin Fojtik, cofundadora y abogada voluntaria de Wasatch Immigration Project.

En esos encuentros, que parecen falsos especialmente porque los supuestos agentes usan máscaras y no se identifican, Fojtik recomienda llamar al 911.

“Si vas a ser arrestado, al menos llama a la policía e intenta asegurarte de que esa persona realmente sea quien dice ser,” señaló.

Si se presencia una redada o detención de ICE, es importante documentar lo que ocurre con la mayor claridad posible, dijo Laura Rojas, cofundadora y abogada de tiempo completo de Wasatch Immigration Project. Tomar notas, grabar si es posible y obtener el nombre o número de placa del oficial son pasos útiles. Igual de importante es contactar a un familiar de la persona detenida para que no quede sin apoyo.

“El mayor problema con la detención en este momento parece ser que las personas se pierden en el sistema,” comentó Rojas. “Si se puede encontrar la manera de avisar a la familia, de compartir lo que pasó y dónde pasó, esa persona tiene más posibilidades de ser localizada y representada dentro del sistema de detención”.

Quienes asistieron a la presentación salieron con ideas concretas para actuar a nivel local y con un renovado ánimo de ayudar.

“Es difícil que yo salga de la casa para ir a algo,” comentó Bercuson.

Expresó que, al ver el anuncio del evento, supo que tenía que estar ahí. Dijo que su objetivo era aprender cómo puede ayudar y, al mismo tiempo, conectar con otros miembros de la comunidad con ideas similares.

“Todavía nos queda un largo camino por recorrer.”

Maneras de ayudar como Undocu-Ally:

  • Exigir y promover protecciones a nivel estatal para trabajadores indocumentados frente a abusos laborales. 
  • Pedir a las autoridades locales que pongan fin a las colaboraciones entre las cárceles del condado e ICE. 
  • Crear o involucrarse en campañas de participación electoral.
  • Fortalecer las protecciones para arrendatarios y enfrentar la gentrificación que afecta a comunidades indocumentadas.
  • Apoyar a estudiantes de primera generación, indocumentados y con DACA en su camino académico.

Podcasts para aprender más:

  • Solo Eramos Niños (Local a Utah — Redada de Swift & Co. en 2006)
  • America’s Dreamers
  • Immigrantly
  • The Echale Ganas Podcasts
  • This Week in Immigration

Libros para aprender más:

  • “Solito: A memoir by Javier Zamora”
  • “Everyone Who is Gone is Here by Jonathan Blitzer”*
  • “Dear America, Notes of an Undocumented Citizen by Jose Antonio Vargas”
  • “In the Shadow of Liberty by Ana Raquel Minian”
  • “The Beast by Oscar Martinez”*

Libros para niños:

  • “Areli is a Dreamer by Areli Morales”*
  • “To the Other Side by Erika Meza”*
  • “Luli and the Language of Tea by Andrea Wang”*
  • “Something Happened to my Dad by Ann Hazzard”

*Títulos disponibles en la Biblioteca de Park City.